-Una sola palabra hubiera cambiado lo que sentía mi corazón. Acabe sintiéndolo para mi mismo, en mi cabeza, daba vueltas, giraba en torno al mundo y sin embargo hacia nada en concreto. No pude describir lo que sentía porque nadie comprendía tan inmenso dolor. Me sentí culpable en gran manera. Nunca pude volverlo a ver. Se fué para nunca volver. Yo lo quería y él a mi también, pero... No hay pero porque el sentimiento de culpa se fué... Lo único que queda es el recuerdo y estas palabras que escribo. Doy gracias a quien sea que vele por nosotros porque en su último día él estubiera conmigo. Mi verdadero padre, mi verdadero cuidador. Él fué m único ejemplo, mi maestro, me lo enseñó todo y mucho más.
( Verso )http://www.youtube.com/watch?v=gobdU5Pycvg&ob=av2n
Recuerdos. Momentos pasádos que no volverán jamás, tardes por tu barrio que no acababan, y conversaciones que podían durar horas. Traicionero es el corazón que nos anestesia con el olvido parcial, haciendo creer que has pasado página y que nunca volverás a recordar, cuando lo único que hace es reparar una grieta que NUNCA parará de sangrar, pues el nombre de las personas que marcan una época en nuestra vida, queda gravado a fuego. Hoy, sin previo aviso, he pensado en tí, me han invadido imágenes, olores, y sensaciones que creía olvidadas. ¿ Cómo puede ser tan fria una persona ? ¿ Por qué siento nostalgia por alguien que no rrecuerda mi nombre ?
¿ Cómo llegamos a este punto?
De cien a cero en tan poco tiempo. De no poder estar una semana sin hablar, a no saber nada de tí en meses. La vida da vueltas inesperadas, pero simplemente, me siento como si estubiera centrifugando. Te busco, te encuentro, pero ZAS desapareces. No sé que pensar ya, pues el corazón tiene razones que la mente no entiende.
( Lirica )http://www.youtube.com/watch?v=26PAgklYYvo
Llamame extraño pero después de todo lo que he pasado no creo merecérmelo. Volvería una y otra vez, a pesar de lo que digan. Lo intentaría hasta quedarme sin alma, sin vida, sin nada. Se que no fué perfecto pero al fin y al cabo ¿En esta vida hay algo perfecto? Se lo que dirían, comentarían cuan idiota soy, si después de todo lo ocurrido volviera a retomar mi pasado. Sabría que en ese momento todos me señalarían con el dedo y dirían al unísono ¡ERES IMBÉCIL! A pesar de todo, siempre me ha dado igual las opiniones de los demás, me he fiado de mi instinto y me he estrellado como todos en su momento, pero aún así he seguido mi propio camino que es lo que creo que todos deberíamos hacer. Por mucho que nos equivoquemos siempre tenemos tiempo para solucionar nuestros errores, enmedarlos, perdonarnos a nosotros mismos y a nuestros semejantes y si hace falta repetirlos para darnos cuenta de que algunos caminos no tienen salida y se convierten en los callejones cerrados y oscuros de la vida. Volvería, mil veces y más, por mucho que diga, por mucho que comente que si eres tal que si eres cual...Tú siempre has sido tú, y no porque fueras mi primer amor ni mucho menos, sino porque eres la persona a la que de verdad sé ciertamente que más amaré en toda mi vida. Duró lo que tenía que durar, pasó lo que tenía que pasar y aun así seguías siendo tú... siempre fuiste tú y temo que siempre lo seas.
Lo peor de todo y supongo que lo más desconcertante es que todavía te amo. Ha pasado mucho tiempo, jamás se lo he contado a nadie, me lo he guardado para mí mismo esperando a que desapareciera... pero no lo hace. Noches enteras, días enteros... Mis recuerdos abastecen toda mi mente y no cabe otro nombre en mi corazón. Me arrepiento de mucho pero nunca lo haré de lo que tuvimos.
Nunca volverás.
( Verso )http://www.youtube.com/watch?v=mPz5faxQAXQ
Mejor que el silencio
jueves, 5 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
Relatos cortos (Verso)
Se paró frente a la enorme puerta. Gran abismo al que solo podía acudir pensando que era posible de atravesar. Se ciñío sus pantalones apretados, se arregló su mejor chaqueta, colocó los dedos sobre los cordones de sus zapatos y los entrelazó y apretó bien fuerte. Mientras se dedicaba a arreglar cada detalle acudían a la puerta personas de todo tipo, más o menos de su edad, intentando lo que ninguno pudo conseguir, pasar. Se fué fijando más y más en aquellas personas que aunque decididas también parecían desesperadas. Consiguiendo notar los movimientos de sus manos su intensa pelea por lograr el paso frente al guardián de aquel lugar, la puerta más lejana, así la llamaban los que la conocían, los que sabían de su existencia.
Poco a poco llegaban menos personas hasta llegar el punto en el que ninguna aparecía. Espero un día, dos... allí no había turno simplemente el que quería probar suerte se acercaba y lo intentaba pero nadie conseguía el objetivo que todos perseguían.
-Llegó el momento (se dijo para si mismo).
Enderezó su postura, dió pasos agigantados pensando que así sus nervios se templarían, pero no fué así. Cada paso que daba parecía más pequeño que el anterior, como si se acercara despacio, como si le costara andar. Sus piernas entrelazaban cada uno de sus movimientos, hacia delante siempre hacia delante. Finalmente llegó ante el guardián.
-Hola, venía precisamente a cruzar la puerta.
+Precisamente estoy aquí solo por tu presencia.
-¿A sí? Es curioso, he mirado cientos de veces hacía la puerta durante mucho tiempo y he podido apreciar que también impedías el paso a los demás hombres, ¿De verdad soy yo la razón de tu existencia?
+Sí (respondió calmado y en un tono grave, seguro de sí mismo).
Él pensó que parecía tan seguro que no le quedo más remedio que creer sus palabras.
-¿Qué hay que hacer para que me puedas dejar cruzar? Ya que he visto que no es nada fácil.
+Realmente no tienes que hacer nada especial, solo saber lo que en verdad quieres en tu vida.
-¿Tan solo eso? Es fácil, es por la razón que estoy aquí.
+No, no es eso lo que de verdad quieres.
-Pero... si estoy aquí es por algo.
+No, no solo quieres eso. Realmente deseas, anhelas y quieres algo más, centra tus pensamientos y ven a verme cuando estés preparado.
El hombre anonadado por la respuesta del guardián se retiró. Se sentó en frente del guardián a unos pocos metros, en un banco de piedra y se quedó meditando.
+¿Qué es lo que quiero?, si está bastante claro simplemente quiero cruzar. Es todo cuanto deseo en mi vida.
Pasaron los días y dicho hombre siguió intentándolo día a día con suficientes razones y motivos, pero siempre se le impedía el paso, nunca era lo suficientemente determinado como para cruzar al otro lado, donde yacía su felicidad. Pasaron los meses, incluso los años y el hombre cada vez estaba más preocupado por si finalmente podría atravesar ese único obstáculo pero casi imposible de conseguir a la vez.
El guardián, insistente en su labor, no le bastaban sus razones, quería saber la verdad.
Finalmente pasaron los años, el hombre se hizo mayor, un anciano, y todavía no había logrado atravesar la puerta. Un día comenzó a llorar, se derrumbó por completo. El guardián se acercó a su lado, se sentó en el mismo banco donde había estado tantos años esperando y le dijo:
+Mira, simplemente piensa, ¿Simplemente quieres cruzar la puerta o quieres lo que hay después de atravesarla?
Eso es pensó.
-Yo, es verdad... Deseo atravesar esta puerta pero lo que quiero es lo que viene después. No solo quiero atravesar la puerta, entrar en su corazón, sino que deseo quedarme allí, sentir su olor, sus caricias sobre mi cuerpo, susurrarle al oído cuanto la quiero y deseo, amarla durante toda la eternidad.
+Eso es.
Cogido del guardián poco a poco fué avanzando. Y justo cuando llegó a la puerta se le ocurrió algo:
-¿Por qué estabas solo aquí por mi guardián?
+Yo soy el corazón de la muchacha a la que tu amas. No soy un simple guardián al que le puedas dar cuatro razones y te pueda dejar anidar tus sentimientos dentro de mí. Yo sabía que tu eras y eres el hombre de la vida de la muchacha y no hay nadie que la merezca tanto como tú pero... tenía que saber la verdad, que era lo que deseabas de verdad y ahora ya lo sé.
-Pero ahora que soy viejo no me queda vida para pasarla con ella y cumplir mi palabra.
+¿Darías todo lo que tienes en tu vida por aunque solo fuera un segundo a su lado?
-Por eso he estado esperando todo este tiempo ¿No es cierto?
+Entonces te haré un favor.
De repente el hombre recuperó su juventud. Brillaba como nunca antes se había imaginado. Su aliento de vida, sus ganas de acercarse de verdad a la mujer a la que amaba se habían avivado aún más. Sonrió como nunca antes lo había hecho sabiendo que por fin había llegado el momento de ver a su amada.
-Gracias.
+Gracias a ti por haber devuelto la vida y la pureza a algo tan distinguido y único como es mi ser o sea su corazón.
Atravesó la puerta sin mirar atrás, el guardián ya no estaba allí. La puerta mas lejana por fin se cerró.
Relatos cortos ( Lirica )
Estaba cansado. Despues de haber corrido todo lo que podía, y sin saber si sería suficiente. Le temblaba todo el cuerpo, debido tanto al frio como al agotamiento y al miedo que lo atravesaba como un cuchillo. Respiraba entrecortadamente pero con precaución para no alertar de su presencia. Tras un debate consigo mismo, decidio comprobar si estaba sólo en aquel edificio antiguo. Dudaba de si había sido una buena idea o no esconderse en aquel lugar, pero no le había quedado otra alternativa. De pronto, escucho un golpeo en la gran puerta de madera. En ese mismo instante se dio cuenta de lo encerrado que estaba. La puerta era gruesa, pero muy antigua, así que debía hacer algo antes de ser sorprendido. Encerrado, sólo le quedó una salida: huir hacia arriba por las escaleras. Decidido a gastar sus últimas energias, comenzó a subir, uno tras otro los largos escalones de mármol. Desde el segundo piso, escucho el ruido de la puerta caer. Más rápido, gritaba su mente, pero sus piernas no respondían a la llamada. Finalmente alcanzó la puerta de la azotea, que por suerte o no, estaba abierta. La atravesó y cerró, como si una simple cerradura pudiera darle más tiempo de vida, o una oportunidad de escapar. Pero la alegría duro muy poco tiempo. Un segundo, y la puerta cayó al suelo. Sin poder creer todavía lo que estaba viendo, comenzo a andar hacía atras, sorprendido aún por la terrorífica pero majestuosa figura que avanzaba lentamente hacia él. Cuando llegó a la cornisa y a un simple paso de caer en picado, desistió su avance.
- ¿ Qué es lo que quieres de mí? ( musitó)
No pareció que pudiera oírle, o en todo caso no respondió. Comenzó a mirar de nuevo a todas partes, como si fuera a encontrar alguna vía de escape para desaparecer de aquel infierno, pero no encontró más que silencio y vacío. Sus piernas no respondian ya, sus brazos no paraban de temblar. Cada vez más cerca, cada vez más aterrado.
Decidido a aceptar su destino y antes de que nada lo separara de la vida,fue el mismo quien la arrancó. En el transcurso de viaje sólo ida hacia el duro pavimento, sonrió muy a su pesar aceptando su destino, pero con la convicción de que nadie le había arrebatado nada: había sido el mismo el que decidio como encontrarse con la muerte
- ¿ Qué es lo que quieres de mí? ( musitó)
No pareció que pudiera oírle, o en todo caso no respondió. Comenzó a mirar de nuevo a todas partes, como si fuera a encontrar alguna vía de escape para desaparecer de aquel infierno, pero no encontró más que silencio y vacío. Sus piernas no respondian ya, sus brazos no paraban de temblar. Cada vez más cerca, cada vez más aterrado.
Decidido a aceptar su destino y antes de que nada lo separara de la vida,fue el mismo quien la arrancó. En el transcurso de viaje sólo ida hacia el duro pavimento, sonrió muy a su pesar aceptando su destino, pero con la convicción de que nadie le había arrebatado nada: había sido el mismo el que decidio como encontrarse con la muerte
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